Capitulo 5 de 6: Reencuentro con Explamento. (General)
1ra Parte:
Ya estaba harto de andar de explorador. Me sentÃa muy caliente y no querÃa solo fajar, necesitaba tirar veneno.
HacÃa mucho que no veÃa a mi preciosa exparlamento. Ella según ya está retirada de estos tugurios, pero aun suele dar servicio a sus clientes de confianza, como un servidor.
Le llamé, le comunique que tenia la última semana libre. Ella me dijo que el jueves en la tarde podÃamos vernos.
Quedamos ese dÃa desde las 4 pm hasta las 7, porque ella tiene que regresar a cerrar su negocio.
Quedamos en 700 pesitos. Yo llevarÃa el licor y una botanita de comer.
Aparté y pagué a medio dÃa el hotel, porque en los jueves cercanos a quincenas, las habitaciones están agotadas.
Me di un baño en el cuarto, me cambié y justo 10 minutos para las 4 empezó a llover cañón. Ella me llamó y me dijo que venÃa de hacer un pedido de mercancÃa del centro y que habÃa mucho tráfico. Ante tal contratiempo y sabiendo que con esta mujer se debe dar el máximo, aproveché el lapso extra para conseguir y tomarme mi red bull y un new mix. No los bebo al mismo tiempo. Espero unos 20 minutos entre uno y otro.
Me volvió a manda un mensaje apenada por el retraso. Le dije que no se apresurara, que yo la esperaba donde acordamos. Asà estuve como 50 minutos y la lluvia no paraba. Justo al 10 para las 5, me llama para avisarme que ya estaba en el punto de reunión. Salà del hotel y fui a su encuentro. La verdad no le hice reproches, porque a veces ella llegó a esperarme hasta 45 mins. un par de veces en anteriores encuentros.
La volvà a ver y lucÃa hermosa. Suéter beige, pantalón de mezclilla súper entallado y botas de tacón alto, negras. Estaba deliciosa. Se le veÃan unas caderas muy, muy comestibles.
Con el paraguas la cubrà y me arrime bien sabroso con el pretexto de que no se fuera a mojar. Jejej.
Entramos al hotel, subimos a la habitación. Ingresamos al cuarto y ella dejó sus cosas en el tocador. Se quitó el suéter y traÃa una blusita amarilla con un gran escote. Ella no tiene senos grandes, pero sus pezones son como de chupón. Woow, se le veÃan tan paraditos.
Me abrazó y me dijo que me habÃa extrañado mucho. Se sentó en la repisa del tocador y asà nos dimos un riquÃsimo faje. Me dijo: Necesito algo lÃquido, tengo muucha sed. Justo en la mesita habÃa puesto su licor favorito y refresco de cola.
Le pregunté que si le preparaba una copa. Me dijo que sÃ. Le enseñé que todo estaba cerrado. Ella me replicó: Ya tengo tiempo de conocerte, no hay necesidad. Le respondà que era mejor asÃ. Servà los dos vasos y comenzamos a beber. Asà ella sobre el tocador, y yo sentado en una sillita en frente de ella, empezamos a platicar de cómo nos habÃa ido en el tiempo que no nos habÃamos visto. Tiene una mirada preciosa, pero no sabÃa si seguirla viendo o contemplar ese rico par de nalgas que se le veÃan por el espejo. Decidà acariciárselas mientras la miraba fijamente a los ojos y oÃa su conversación. Acabamos nuestras respectivas bebidas y nos sentamos en la cama. Allà volvimos a beber cada quien otra copa más.
En eso, creo que ambos ya sentÃamos el calor de la necesidad de tocarnos, y comenzamos con unos besos bien ardientes. Me dice: Ahh mi cachondo, ya te extrañaba!! “Me lo cuidaste bien>” Le respondÃ: Ahorita lo revisas. Jeje.
Le hice el pelo hacia atrás y le besé el cuello por ambos lados, raspaba sus mejillas con mis labios y el efecto del licor ya me habÃa puesto a punto de ebullición.
Ella poco a poco se quitó la blusa y … dejó sus nenitas al aire libre. Mhmm!! Como dije, sus pezones son muy mamables, no obstante, ella se acostó y seguà besando y lamiendo su cuello.
Ella me quitaba la camisa poco a poco mientras lentamente mi boca descendÃa por su pecho. Con mis manos comencé a acariciar sus senos y a rozar sus pezones. De repente sentà que sus ricos pechos se hacÃan duritos. Se los masajeé, ella se contrajo y justo en ese momento, inicie mis lamidas hacia tus tetas.
De verdad que dan ganas de morder sus pezones, pero como sé que a muchas chicas no les gusta eso, preferà mamarlos y lamerlos todo lo que pude. Eso sÃ, dejando la poca saliva posible.
Ella emitió un Ahhh! Volvà a masajearlos y a besar su ombligo. Allà ella me dijo: Mhmmm, rico papi cachondo!! Eso me prendió más y sentÃa que mi amiguito se iba a salir rompiendo el pantalón.
Seguà bajando y le besé su vientre, mientras acariciaba sus caderas. Desabroché su pantalón. Ella solo tenÃa los ojos cerrados. Con ella nunca se sabe si lo disfruta o no, a veces pareciera que se va a un lugar muy lejano sin dejar escapar muestras de gusto.
Me ayudó a quitarse las botas, volvà a ver que ella también usaba tines de tiny tunes, Jajaj.
Juntos retiramos el pantalón y su tanga.
Seguà con mi maniobra, mientras no me reclamara, se podrÃa decir que no le afectaba lo que le hacÃa. TenÃa muchas ganas de lamer su vaginita, pero sabÃa que aun era muy temprano. Sólo le lamà las coyunturas de las piernas y su sexo. Ella jadeó un poquito. Seguà lamiendo sus hermosas piernas, le di besitos en las rodillas y le acaricie poco a poco las pantorrillas.
Allà me quedé besando todo el tiempo que pude pues noté que se le puso chinita la piel.
Después de un rato le lamà un poquito los pies.
Fue entonces cuando le pedà que se volteara y me pusiera su espalda frente a mÃ.
Ella se puso de “cuatro patitas” por un momento y se le vio un culo delicioso. Tuve que frenarme para no lanzarme contra él. En lo que ella se acomodaba, me quité toda la ropa que me quedaba y solo me dejé los bóxers.




