6to CapÃtulo y final con broche de oro: Alondra (General)
2da Parte:
Sacó unas medias negras de red. Me las mostró, se me quedó viendo, disfrutando mi excitación y me dijo: Como te has portado como todo un cachondo, te voy a dejar que me veas ponérmelas.
Me quedé sentado sobre el colchón. Ella se desabrochó lentamente las zapatillas y poco a poco sus piernas fueron cubriéndose con esa preciosa textura de la licra. No me pude contener y me dà el placer de tocar y sentir esa excitante sensación.
Empecé a besar sus piernas cubiertas de las medias. Le pedà que me dejara ponerle las zapatillas. Besé sus pies cubiertos de la licra y dulcemente fui calzándolos con el excitante calzado. Una vez puestas, le lamà la parte del pie que no cubrÃa el zapato, sentÃa que me iba a venir.
Comencé a respirar muy despacio y poco a poco me tranquilicé.
Entonces me dijo: Déjame desvestirte, quiero mamar esa verga que me gusta tanto.
Nos paramos, ella siguió lamiendo y besando mi pecho. Sus manos poco a poco iban liberándome del cinturón. Como pude me quité los zapatos. Ella me bajó el pantalón. Hizo descender un poco mi trusa para liberar al cautivo pichón. Este salió intempestivamente. Por poco le pico un ojo con él. Jeje.
Ella se hizo para atrás y me exclamo. Ay!! Está bien parado ya!!
Sin más preámbulos me hizo 3 chaquetas y me piso el condón. Inició una mamada desesperada y sin piedad.
Con los pies me quité el pantalón y en lo que ella seguÃa mamando también me liberé de los calcetines. Lo chupaba delicioso. Acabé por sentarme en la silla y ella se hincó para seguir devorándose su manjar de olor a atún. No soporté la tentación y prendà el segundo cigarrillo. Lo empecé a fumar mientras ella continuaba con el rico oral.
Rápidamente sentà el mareÃto sabrosón del humo del tabaco. Ella estaba dándome una mamada y diciendo: Que rica verga, me fascina. En eso, le agarre su cabeza y se la empujaba contra mi entre-pierna y trataba que mi amiguito le llegara hasta la garganta de mi viciosa proveedora.
Entonces volteó a verme con esos ojos lujuriosos y le dije: MÃrame, puta, quiero que te tragues mi verga y ella me apretó el pene con sus labios y trató de arañármelo con sus dientes. ¡Ahh! Sentà un apretón muy rico, por poco rompÃa mi frenillo. Entonces, le jalé el pelo para que me viera de frente y le dije: Fúmate mi cigarro, mi vida. Sostuve mi cigarro con mis manos y se lo coloqué en su boca. Ella sin miramientos comenzó a inhalarlo y me pregunta: ¿Quieres ver como tu verga saca humo>
Chupó el cigarro y se metió mi amiguito hasta donde más pudo su boca. Vi cómo le salieron lagrimitas y poco a poco fue liberando el aire. De su boca salÃa el humo del cigarro y se veÃa que mi pene estaba sacando humo. Woow. Tremenda escena. Esta mujer ya me estaba haciendo venir solo por ver este espectáculo. Nos seguimos fumando el 2do cigarro y asà lo compartimos, yo disfrutando y ella mamando, hasta que el tabaco se consumió.
Ya querÃa penetrarla, pero la verdad si lo hacÃa me iba a correr súper rápido. Asà que para calmarme, comencé a penetrarla con mi dedo. No necesité meterlo poco a poco. De inmediato mi dedo se deslizó rápidamente, estaba su pucha bien lubricada. Lujuriosamente le metà otro dedo y traté de encontrarme con su punto G. Lo pude tocar con las yemas e inicié el rascado de esa zona. Empecé bruscamente, pues tenÃa que desquitarme de los apretones que me hizo. Le raspé rápido esa zona y ella emitió tremendos gritos. Le decÃa: Quiero ver que te vengas. Vente.
No me pude contener y, a la penetración digital, anexé una chupeteada a su clÃtoris. Se comportó como una gran puta. Ella hacÃa los ojitos desorbitados. Poco a poco mi lengua recorrió su abdomen, pasó dándose un clavado por su ombligo para finalmente mamarle las tetas.
Ella me reiteraba: Ya méteme la verga, ya métemela, la quiero dentro!!!
Le respondÃ: Ahà te va, puta de mi vida!!
Afortunadamente habÃan pasado las ganitas de eyacular y pude meter a mi amigo a taladrar. Inmediatamente ella me abrazó como loca y le metà mi amigo hasta donde pude. Hicimos un misionero muy hardcore. Le daba con todo y de manera ligera le azotaba su cabeza contra el colchón. Asà nos dimos muchos besos y nos lamiamos ambos toda la cara. Cada vez que ella me lamia la oreja, más rápido se la metÃa y sacaba. Después la puse piernas al hombro para besar y sentir la suavidad de sus medias sobre sus piernas.
Comencé a sentir cosquillitas y paré para pedirle un 69. Me acosté en la cama y ella poco a poco se fue acomodando. Me dijo que si se quitaba los zapatos para no lastimarme, le respondo que se los dejara.
Era una gran vista, tenÃa su coño arriba de mi cara. Le lamà los muslos envueltos en las medias. Ella inició la mamada y yo traté de meter mi nariz en su vagina. Necesitaba impregnarme de ese olor. Para esto me di cuenta que ella aún tenÃa la tanga puesta. Solo la hice a un lado y comencé a mamársela. Para hacer palanca me agarre de sus tacones y seguà chupando su jugosa.
Era un placer ver desde abajo ese culo delimitado por las medias, las cuales le hacÃan ver unas piernas deliciosas. Empujaba fuerte mi entre-pierna contra su boca. Ella siguió haciéndome daño con sus dientes. Aun asÃ, sentÃa puesto el hule sobre mi amiguito.
Le di unas buenas nalgadas y ella me decÃa: “Asà mi rey, esas nalgas son tuyas, soy tu puta, nalguéame rico.”
Le dije que querÃa penetrarla. Ella se giró. Se puso sobre mà y asà seguà dándole. Ella se montó de frente, le lamia toda la cara y ella trataba de hacerme un chupetón en el cuello.
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