ATENCIÓN Chequen :Lo que piensa una prostituta de sus clientes, dicho con total sinceridad. (General)
Querido cliente,
Si piensas que alguna vez me he sentido atraÃda por ti, estás terriblemente equivocado. Nunca he deseado ir a trabajar, ni siquiera una vez. Lo único en mi mente era hacer dinero, y rápido.
Que no se confunda con el dinero fácil; nunca fue fácil. Rápido, sÃ. Porque rápidamente aprendà los muchos trucos para conseguir que te corras pronto para poder sacarte de mÃ, o de debajo de mÃ, o de detrás de mÃ.
Y no, nunca me excitaste durante el acto. Era una gran actriz. Durante años he tenido la oportunidad de practicar gratis. De hecho, entra en la categorÃa de multitarea. Porque mientras tú te tumbabas ahÃ, mi cabeza estaba siempre en otra parte. En algún sitio donde no tuviese que enfrentarme contigo acabando con mi respeto hacia mà misma, ni pasar 10 segundos pensando en lo que ocurrÃa, o mirándote a los ojos.
Si pensabas que me estabas haciendo un favor por pagarme por 30 minutos o una hora, te equivocas. PreferirÃa que hubieses salido y entrado tan rápido como pudieses. Cuando pensabas que eras mi prÃncipe azul, preguntándome qué hacÃa una chica como yo en un sitio como ese, perdÃas tu halo cuando pasabas a pedirme que me tumbase y centrabas todos tus esfuerzos en sentir mi cuerpo todo lo que pudieses con tus manos. De hecho, hubiese preferido si te hubieses tumbado de espaldas y me hubieses dejado hacer mi Trabajo ,
Estaba tan cansada que a menudo tenÃa que tener cuidado de no quedarme dormida mientras gemÃa con el piloto automático
Cuando pensabas que podÃas estimular tu masculinidad llevándole al clÃmax, debes saber que lo fingÃa. PodrÃa haber ganado una medalla de oro por fingir. FingÃa tanto, que la recepcionista casi se caÃa de la silla riéndose. ¿Qué esperabas? Eras el número tres, o el cinco, o el ocho de ese dÃa.
¿De verdad pensabas que era capaz de excitarme mental o fÃsicamente haciendo el amor con hombres que no elegÃa? Nunca. Mis genitales ardÃan. Del lubricante y los condones. Estaba cansada. Tan cansada que a menudo tenÃa que tener cuidado de no cerrar mis ojos por miedo a quedarme dormida mientras mis gemidos seguÃan con el piloto automático.
Si pensabas que pagabas por lealtad o charlar un rato, debes volver a pensar en ello. No me interesaban tus excusas. Me daba igual que tu mujer tuviese dolores pélvicos, o que tú no pudieses salir adelante sin sexo. O cuando ofrecÃas cualquier otra patética excusa para comprar sexo.
Cuando pensabas que te entendÃa y que sentÃa simpatÃa hacia ti, era todo mentira. No sentÃa nada hacia ti excepto desprecio, y al mismo tiempo destruÃas algo dentro de mÃ. Plantabas las semillas de la duda. Duda de si todos los hombres eran tan cÃnicos e infieles como tú.
Cuando alababas mi apariencia, mi cuerpo o mis habilidades sexuales, era como si hubieses vomitado encima de mÃ. No veÃas a la persona bajo la máscara. Solo veÃas lo que confirmaba tu ilusión de una mujer sucia con un deseo sexual imparable.
De hecho, nunca decÃas lo que pensabas que yo querÃa oÃr. En su lugar, decÃas lo que necesitabas oÃr. Lo decÃas porque era necesario para preservar la ilusión, y evitaba que tuvieses que pensar cómo habÃa terminado donde estaba a los 20 años. Básicamente, te daba igual. Porque solo tenÃas un objetivo, y era mostrar tu poder pagándome para utilizar mi cuerpo como te apeteciese.
Tanja Rahm.
Cuando una gota de sangre aparecÃa en el condón, no era porque me hubiese bajado el perÃodo. Era porque mi cuerpo era una máquina que no podÃa ser interrumpida por el ciclo menstrual, asà que metÃa una esponja en mi vagina cuando menstruaba. Para ser capaz de continuar entre las sábanas.
Y no, no me iba a casa después de que hubieses terminado. SeguÃa trabajando, diciéndole al siguiente cliente la misma historia que habÃas oÃdo. Estabas tan consumido por tu propia lujuria que un poco de sangre menstrual no te paraba.
Cuando venÃas con objetos, lencerÃa, disfraces o juguetes y querÃas juego de roles erótico, mi máquina interior tomaba el control. Me dabais asco tú y tus a veces enfermizas fantasÃas. Lo mismo vale para esas veces que sonreÃas y decÃas que parecÃa que tenÃa 17 años. No ayudaba que tuvieses 50, 60, 70 o más.
Cuando regularmente violabas mis lÃmites besándome o metiendo los dedos dentro de mÃ, o quitándote el condón, sabÃas perfectamente que iba contra las reglas. Estabas poniendo a prueba mi habilidad para decir que no. Y lo disfrutabas.
A veces no me quejaba lo suficiente, o simplemente lo ignoraba. Y lo utilizabas de manera perversa para mostrar cuánto poder tenÃas y cómo podÃas traspasar mis lÃmites.
Las prostitutas existen porque eres un misógino, y porque solo te preocupan tus necesidades sexuales
Cuando finalmente te regañaba, y dejaba claro que no te iba a volver a tener como cliente si no respetabas las reglas, me insultabas a mà y mi papel como prostituta. Eras condescendiente, amenazador y maleducado.
Cuando compras sexo, eso dice mucho sobre ti, de tu humanidad y tu sexualidad. Para mÃ, es un signo de tu debilidad, incluso cuando lo confundes con una especie de enfermiza clase de poder y estatus.
Crees que tienes derecho. Quiero decir que las prostitutas están ahà de todas formas, ¿no? Pero solo son prostitutas porque hombres como tú se interponen en el camino para una relación saludable y respetuosa entre hombres y mujeres.
Las prostitutas solo existen porque hombres como tú sienten que tienen el derecho de satisfacer sus necesidades sexuales usando los orificios del cuerpo de otras personas.
Las prostitutas existen porque tú y la gente como tú sienten que su sexualidad requiere acceso al sexo siempre que les apetece.
Documental 'Prostitución sin censura'.
Las prostitutas existen porque eres un misógino, y porque te preocupan más tus propias necesidades sexuales que en las relaciones en las que tu sexualidad podrÃa florecer de verdad.
Cuando compras sexo, revelas que no has encontrado el corazón de tu sexualidad. Me das pena, de verdad. Eres tan mediocre que piensas que el sexo consiste en eyacular en la vagina de una extraña.
Y si no hay ninguna a mano, no tienes que ir más lejos que a la esquina de tu calle, donde puedes pagar a una mujer desconocida para ser capaz de vaciarte en una goma mientras estás dentro de ella.
Qué hombre frustrado y lastimosos debes ser. Un hombre incapaz de crear relaciones profundas e Ãntimas, en las cuales la conexión sea más Ãntima que tu eyaculación.
Un hombre que expresa sus sentimientos a través de sus clÃmax, que no tiene la habilidad de verbalizarlos, sino que prefiere canalizarlos a través de sus genitales para librarse de ellos. Qué masculinidad débil. Un hombre verdaderamente masculino nunca se degradarÃa pagando por sexo.
En lo que concierne a tu humanidad, creo en la gente de bien, incluido tú. Sé que dentro tienes una conciencia. Que te has preguntado en silencio si lo que hacÃas era ética y moralmente justificable. También sé que defiendes tus acciones y probablemente piensas que me has tratado bien, que fuiste amable, nunca malvado y que no violaste mis lÃmites.
Quizá pienses que me hiciste un favor y me diste un respiro hablándome del tiempo, o un pequeño masaje antes de penetrarme
Pero ¿sabes qué? Se llama evadir tu responsabilidad. No estás enfrentándote a la realidad. Te engañas pensando que la gente a la que compras no han sido compradas. No han sido forzadas a prostituirse.
Quizá pienses que me hiciste un favor y me diste un respiro hablándome del tiempo, o me diste un pequeño masaje antes de penetrarme. No me hiciste ningún favor. Todo lo que hiciste fue confirmar que no merecÃa más. Que era una máquina cuya función primaria era dejar a los otros aprovecharse de mi sexualidad.
Tengo muchas experiencias en la prostitución. Me han permitido que te escriba esta carta. Pero es una carta que preferirÃa no haber escrito. Ojalá hubiese podido evitar estas experiencias.
Tú, por supuesto, te consideras como uno de los clientes buenos. Pero no hay clientes buenos. Solo aquellos que confirman la visión negativa de las mujeres sobre sà mismas.
Sinceramente,
Tanja Rahm"
Fuente :https://www.google.com.mx/amp/s/www.elconfidencial.com/amp/alma-corazon-vida/2016-04-22/carta-abierta-prostituta-que-piensa-clientes-total-sinceridad_1187152/






