Don Seamus, hay varias posibilidades pero hay que ser perspicaz.
Caso 1. Una morra del medio, nos hicimos cuates, Ãbamos a comer o por un café y obvio a parchar, ya sin feria de por medio. Claro, era muy de vez en cuando, tirando a rara vez. Lo que más hacÃamos era hablar por teléfono. Me pedÃa prestado cantidades nimias, inferiores a un servicio para emergencias. Le presté de buen grado, más como cuates que pensando en cobrarle. Con el tiempo, terminamos por no coger más pero me presentó a muy buenas y calenturientas amigas por lo que estoy muy agradecido, jajaja.
Caso 2. Conocà una chamaca y quedé muy impresionado por su desempeño. Casi sin conocerme me empezó a pedir prestado. Si andas en aprietos, te puedo adelantar un servicio y nos vemos luego, regularmente la siguiente semana. Asà le hice varias veces y siempre cumplió en tiempo y forma. De repente era más pedinche y no siempre tenÃa feria para adelantarle. Contestaba que no y ya. Ha habido otras pedinches pero si realmente no me gustaban las bateaba de inmediato.
Caso 3. Intercambio de favores. Alguna vez, me pidieron una constancia de ingresos o laboral, en otra una carta de recomendación, un favor para resolver un trámite. En todos los casos, se pusieron a mano bien, de buenas y con ganas.
Hasta aquà mi reporte.
Tigran Petrosian